| Salmo 9,
1-18. |
|
| “Yo te alabo, Señor, con todo
el corazón, |
Alef |
| Refiriendo tus numerosas
maravillas. |
|
| En ti gozo y exulto |
|
| Y canto salmos a tu Nombre,
Altísimo. |
|
| Cuando mis enemigos
retroceden, |
Bet |
| Tropiezan y perecen ante tu
presencia, |
|
| Pues tú llevas mi causa y mi
litigio, |
|
| Sentado en tu tribunal de
justo juez. |
|
| Tú repruebas a los pueblos,
extirpas al impío |
Guimel |
| Y borras sus nombres para
siempre: |
|
| Perece el enemigo en ruina
sempiterna, |
|
| Arrasas sus ciudades, se
pierde su recuerdo. |
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|
| Pero el Señor se sienta para
siempre, |
He |
| Apresta el tribunal para el
juicio. |
|
| Gobierna el orbe con justicia |
|
| Y juzga las naciones
rectamente. |
|
| El Señor es el torreón del
oprimido, |
Vau |
| Su refugio en los momentos del
aprieto. |
|
| En ti esperan los que saben de
tu Nombre, |
|
| Pues tú no abandonas, Señor,
al que te busca. |
|
| Celebrad al Señor que mora en
Sion, |
Zain |
| Proclamad entre las gentes sus
acciones. |
|
| Él recuerda el delito y pide
cuentas, |
|
| Y no olvida el clamor del
afligido. |
|
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|
| Ten, Señor, piedad de mí, |
Jet |
| Observa mi pesar ante los que
me aborrecen, |
|
| Elévame de las entradas de la
muerte. |
|
| Así podre cantar tus alabanzas |
|
| A las puertas de la hija de
Sion, |
|
| Y celebrar en júbilo tu
auxilio. |
|
| Los gentiles naufragan en la
fosa que hicieron, |
Tet |
| En la red que ocultaron se
enmarañan sus pies. |
|
| Yahveh se manifiesta, lleva a
cabo el proceso, |
|
| En las obras de sus manos cae
preso el impío. |
|
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|
| Los malvados retornan al seol, |
Yod |
| Y así todos los pueblos |
|
| Que se olvidan de Dios.” |
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| Salmo 33, 1-10. |
|
| “Bendeciré al Señor en todo
tiempo, |
Alef |
| Sus alabanzas siempre en mi
boca. |
|
| Mi alma se gloria en el Señor |
Bet |
| Y, al oírlo, se alegran los
humildes. |
|
| Alabad conmigo al Señor, |
Guimel |
| Ensalcemos al unísono su
Nombre. |
|
| Cuando busco al Señor, Él me
responde |
Dalet |
| Y me libra de todos mis
terrores. |
|
| Poned en Él los ojos, estad
radiantes |
He |
| Y no tengáis los rostros
abatidos. |
|
|
|
| Cuando el pobre lo invoca, Él
lo escucha |
Zain |
| Y lo libra de todos sus
aprietos. |
|
| El Ángel del Señor acampa en
torno |
Jet |
| De los que le temen, y los
salva. |
|
| Saboread y veréis |
Tet |
| cuan bueno es el Señor: |
|
| dichosos los que en Él buscan
abrigo. |
|
|
|
| Adorad al Señor, sus elegidos, |
Yod |
| Que de nada carece el que le
teme.” |
|
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|
| Salmo 36, 1-19. |
|
| “No te enojes por causa del
impío |
Alef |
| Ni envidies al autor de
iniquidad, |
|
| Pues presto como el heno
languidecen |
|
| Como la hierba verde se
marchitan. |
|
| Confía en el Señor y obra
bien: |
Bet |
| Moraras en el país |
|
| Y de tu fidelidad tendrás
contento. |
|
| Deja al Señor tus
suertes, |
Guimel |
| Y abandónate a Él, que Él
obrara. |
|
| Él pondrá en plena luz tu
causa justa |
Dalet |
| Y en claror de mediodía, tus
derechos. |
|
| Apacigua tu ira y no te
enfades |
He |
| Ni te enojes, quizá para hacer
mal. |
|
| Serán abatidos los malvados |
|
| Y el que espera en el Señor
tendrá al país. |
|
|
|
| Un poco, y el impío ya no
existe; |
Vau |
| Si oteas sus parajes, ya no
está. |
|
| Los humildes, en cambio,
heredan el país |
|
| Y gozan de todo bien. |
|
| Maquinan los impíos contra el
justo |
Zain |
| Y rechinan sus dientes contra
él, |
|
| Pero el Señor se ríe ante sus
cuentas, |
|
| Viendo llegar su día. |
|
|
|
| Desenvainan la espada los
impíos, |
Jet |
| Tensan luego sus arcos, |
|
| Para abatir al pobre y
desvalido |
|
| Y dar muerte a los justos. |
|
| Su espada se hundirá en su
propio pecho, |
|
| Con sus arcos en trizas. |
|
|
|
| Vale más la migaja de los
justos |
Tet |
| Que las riquezas del impío. |
|
| Los brazos del impío se
quebrantan, |
|
| Mientras hallan los justos,
sostén en el Señor. |
|
| Los días del perfecto, Él, los
conoce, |
Yod |
| Su suerte es duradera. |
|
| En los tiempos infaustos no
tendrá que avergonzarse, |
|
| Y en el día del hambre podrá
gozar de hartura. ” |
|
|
|
| Salmo 110, 5. |
|
| “Aleluya. |
|
| Alabare al Señor con todo el
corazón, |
Alef |
| En el consejo de los justos |
Bet |
| Y en la plena asamblea. |
|
| Grandiosas son las obras del
Señor, |
Guimel |
| Meditadas por todos |
Dalet |
| Cuantos tienen en ella sus
contentos. |
|
| Su obrar es majestuoso y
esplendente, |
He |
| Su justicia permanece por los
siglos: |
Vau |
| Él hizo memorable sus
portentos. |
Zain |
| El Señor es bondadoso y
compasivo, |
Jet |
| Da el sustento al que le teme |
Yod |
| Y recuerda por siempre su
alianza.” |
|
|
|
| Salmo 111,5. |
|
| “Aleluya. |
|
| Dichoso el hombre que teme al
Señor |
Alef |
| Y tiene en sus mandatos sus
contentos. |
Bet |
|
|
| Pujante en el país es su
linaje, |
Guimel |
| Pues la estirpe del justo es
bendecida. |
Dalet |
|
|
| En su casa hay riqueza y
abundancia, |
He |
| Y su prosperidad subsiste para
siempre. |
Vau |
|
|
| Es una luz para el justo en
las tinieblas, |
Zain |
| El compasivo, clemente y
bondadoso. |
Jet |
| Feliz el que se apiada y da
prestado, |
Tet |
| Y el que rige su hacienda con
justicia:” |
Yod |
|
|
| Salmo 118, 1-80. |
|
| “Dichosos los que, sin mancha
en su conducta, |
Alef |
| La ley del Señor toman por
guía; |
|
| Dichosos quienes observan sus
avisos |
|
| Y lo buscan con todo el
corazón, |
|
| Que no incurren en maldad |
|
| Y se guían por sus sendas. |
|
| Tú diste tus mandatos |
|
| A fin de que se cumplan con
esmero: |
|
| Ojala que mis pasos sean
firmes |
|
| En la guarda de tus leyes. |
|
| No quedare entonces defraudado |
|
| Por seguir tus dictados; |
|
| Con recto corazón te alabare, |
|
| Al aprender tus justas
decisiones. |
|
| Tus mandatos yo, cierto, he de
cumplirlos: |
|
| No me dejes por nada en
abandono. |
|
|
|
| ¿Cómo podrá un joven seguir el
buen camino? |
Bet |
| Cumpliendo tu palabra. |
|
| Yo te busco con todo el
corazón: |
|
| No permitas que me desvíe de
tus mandatos; |
|
| En mi interior escondo tus
palabras, |
|
| A fin de no pecar en tu
presencia. |
|
| Bendito seas Señor, |
|
| Enséname tus leyes. |
|
| Con mis labios yo anuncio |
|
| Las decisiones todas de tu
boca. |
|
| En seguir tus avisos tengo
gozo, |
|
| Más que en toda riqueza. |
|
| Tus preceptos yo quiero
meditarlos |
|
| Y fijarme en tus senderos. |
|
| En tus leyes me complazco: |
|
| Jamás me olvidare de tu
palabra. |
|
|
|
| Haz merced a tu siervo: |
Guimel |
| Que yo viva y guarde tu
palabra. |
|
| Destápame los ojos y que vea |
|
| Los misterios de tu ley. |
|
| Yo soy un peregrino por el
mundo: |
|
| No me ocultes tus preceptos. |
|
| Mi alma se deshace de
nostalgia |
|
| Hacia tus decisiones, de
continuo. |
|
| Tú lanzas maldición a los
soberbios |
|
| Que abandonan tus leyes. |
|
| Ahórrame el oprobio y la
deshonra: |
|
| Yo observo tus avisos. |
|
| Aunque se unan los grandes y
tramen contra mí, |
|
| Meditara tu siervo tus
mandatos: |
|
| Yo tengo en tus avisos mis
delicias, |
|
| Y ellos son mis consejeros. |
|
|
|
| Mi alma está tocando con el
polvo: |
Dalet |
| Dame vida conforme a tu
palabra. |
|
| Yo describo mi camino y tú me
atiendes: |
|
| Adoctríname en tus
instituciones; |
|
| Introdúceme al curso de tus
leyes, |
|
| Que yo pueda rumiar tus
maravillas. |
|
| Mi alma es toda llanto de
pesar: |
|
| Susténtame, conforme a tu
palabra. |
|
| Ahórrame las sendas mentirosas |
|
| Y hazme la gracia de tu ley. |
|
| Yo he elegido la senda de
verdad |
|
| Y hago mío tus juicios; |
|
| Yo me apego a tu enseñanza: |
|
| No permitas, Señor, que me
avergüence. |
|
| Correré por los caminos de tu
ley, |
|
| Pues tú ensanchas mis
entrañas. |
|
|
|
| Instrúyeme, Señor, en tus
mandatos, |
He |
| Y yo los guardare hasta el
final. |
|
| Dame saber y observare tu ley, |
|
| La guardare de todo corazón. |
|
| Encáuzame por la senda de tus
leyes, |
|
| Que en ella me complazco. |
|
| Pon en mi inclinación a tus
avisos |
|
| Y no a mi provecho. |
|
| Desvía mi mirada de lo vano |
|
| Y haz que viva en tus caminos. |
|
| Haz real en tu siervo la
palabra |
|
| Que lleva a tu temor. |
|
| Aparta de mí el oprobio del
recelo, |
|
| Pues tus decisiones son
amables. |
|
| Mira mi amor a tus mandatos |
|
| Y hazme vivir en tu justicia. |
|
|
|
| Venga a mí, Señor, tu gracia |
Vau |
| Tu socorro conforme a tu
promesa, |
|
| Y podre yo responder al que me
insulta |
|
| Que fio en tu palabra. |
|
| No arranques de mi boca la
palabra de verdad: |
|
| Yo confío en tus decretos, |
|
| Y he de guardar tu ley |
|
| Por siempre, eternamente. |
|
| Podre andar en la holgura, |
|
| Pues busco tus mandatos; |
|
| Podre hablar ante los reyes de
tus revelaciones, |
|
| Sin tener que azararme. |
|
| Yo me complazco en tus
preceptos |
|
| Y les tengo afección. |
|
| Bendigo tus prescripciones,
que yo amo, |
|
| Y medito tus leyes. |
|
|
|
| Ten presente a tu siervo la
promesa |
Zain |
| En que me has hecho que
esperara. |
|
| En mis pesares tengo yo este
consuelo: |
|
| Que tu palabra me da vida. |
|
| Los soberbios me toman a
irrisión |
|
| Más de tu ley no me desvío; |
|
| Recuerdo tu juicio de otro
tiempo, |
|
| Señor, y me consuelo. |
|
| Soy pasto del furor de los
impíos |
|
| Que abandonan tu ley. |
|
| Tus preceptos me son como
cantares |
|
| En la casa en que habito. |
|
| En la noche, Señor, me acuerdo
de tu Nombre |
|
| Y hago guardia a tu ley. |
|
| Cuanto tengo está aquí: |
|
| Guardar tus mandamientos. |
|
|
|
| Mi destino, Señor, -yo lo
proclamo-, |
Jet |
| Es guardar tus ordenanzas. |
|
| De corazón imploro tu favor: |
|
| Apiádate, conforme a tu
promesa. |
|
| A reflexión someto mis
senderos |
|
| Y retorno mis pies a tus
avisos; |
|
| Me apresuro y no dudo |
|
| En observar tus mandamientos. |
|
| Los lazos del impío me rodean, |
|
| Más de tu ley, yo no me
olvido. |
|
| Me levanto en medio de la
noche |
|
| Para alabarte por tus justos
decretos. |
|
| Soy amigo de todo el que te
teme |
|
| Y observa tus mandatos. |
|
| De tus gracias, Señor, la
tierra está repleta: |
|
| Instrúyeme en tus leyes. |
|
|
|
| Eres generoso con tu siervo, |
Tet |
| Conforme, Señor, a tu palabra. |
|
| Enséñame juicio y discreción: |
|
| Yo tengo fe en tus mandatos. |
|
| Primero de humillarme andaba
errado, |
|
| Pero ahora retengo tu palabra. |
|
| Tú eres bueno y haces bien: |
|
| Enséñame tus leyes. |
|
| Los soberbios me embarran de
mentiras, |
|
| Más yo guardo tus leyes con
amor, |
|
| su corazón es craso como el
sebo, |
|
| mas para mi tu ley son mis
delicias. |
|
| Saludable me ha sido la
aflicción |
|
| Para aprender tus
mandamientos. |
|
| Las leyes de tu boca cuestan
más para mí |
|
| Que miles de moneda de oro y
plata. |
|
| Tus manos me han creado y me
han formado: |
Yod |
| Enséñame a comprender tus
mandamientos. |
|
| Tus fieles me verán y gozaran |
|
| De que me haya acogido a tu
palabra. |
|
| Yo sé, Señor, que tu juicio es
justo |
|
| Y que tienes razón al
afligirme. |
|
| Que tu piedad me alcance y
viviré, |
|
| Tu ley son mis delicias. |
|
| Confúndase el soberbio que sin
razón me aflige: |
|
| Yo rumio tus preceptos. |
|
| Que se vuelvan a mí los que te
temen |
|
| Y podrán comprobar tus
testimonios. |
|
| Que yo sea perfecto en tus
mandatos, |
|
| Para no quedar avergonzado.” |
|